Español | English | Português

Nuestros Negocios / Agricultura - Granos

Producimos soja, trigo, girasol, algodón, sorgo, cebada, garbanzos y colza en Argentina, Brasil y Uruguay

 

Producción de Cultivos

 

Somos uno de los mayores dueños de tierras agrícolas productivas en América del Sur. Actualmente tenemos más de 127 mil hectáreas y arrendamos casi 50 mil hectáreas cada año para la producción de una amplia variedad de productos agrícolas, incluyendo soja, maíz, trigo, girasol y algodón, entre otros.

 

En Argentina, nuestras actividades agrícolas se llevan a cabo principalmente en la región de la pampa húmeda, donde la disponibilidad de agua, radiación solar, y suelos profundos y fértiles, ofrece uno de los potenciales productivos más altos del mundo. Desde 2004 hemos expandido nuestras operaciones al centro-oeste de Uruguay, la parte occidental del estado de Bahía, Brasil, y al norte de la Argentina.

 

Contamos con un modelo productivo sustentable y de bajo costo, enfocado en el crecimiento de cada uno de nuestros productos agrícolas en las regiones donde las condiciones agroecológicas nos permiten ser el productor de más bajo costo. La diversificación geográfica de nuestros campos en las distintas regiones de Argentina, Brasil y Uruguay, nos permite disminuir nuestra exposición al riesgo de las pérdidas relacionadas con el clima.

 

En la campaña 2013/14 se plantaron más de 188 mil hectáreas en tierras propias y arrendadas y producimos más de 637 mil toneladas de trigo, maíz, soja, girasol y algodón.

 

 

Tecnologías y Mejores Prácticas

 

Tenemos una amplia trayectoria utilizando técnicas innovadoras de producción para asegurarnos estar al frente de los avances tecnológicos y estándares de nuestra industria. Nuestro modelo de producción agrícola se centraliza en la siembra directa, junto con otras tecnologías importantes tales como la fertilización balanceada, la intensificación de los cultivos y el control de plagas y malezas. Estas mejores prácticas nos permiten preservar y mejorar la capacidad productiva de nuestros suelos, maximizando el rendimiento del capital invertido y aumentar el valor de nuestras tierras.

 

Todas nuestras tecnologías de producción son extremadamente valiosas, pero cabe destacar entre ellas la siembra directa, la rotación de cultivos y la doble siembra:

 

 

  • Siembra Directa

 

La siembra directa es la base de nuestra tecnología agrícola y la clave para mantener e incluso aumentar el valor y la productividad de nuestros activos.

 

La agricultura convencional consiste en arar la tierra para eliminar malezas o plantas indeseables, mezclar aditivos que han sido agregados al suelo tales como los fertilizantes, y preparar la superficie para la siembra. La labranza del suelo da lugar a efectos desfavorables tales como la compactación, la pérdida de materia orgánica, la degradación de sus componentes, la muerte o la alteración de los microorganismos, la evaporación de la humedad y la erosión, donde la tierra vegetal ha sido quemada o arrasada por el viento o la lluvia.

 

La siembra directa evita estos efectos negativos mediante la exclusión del uso de la labranza. La tecnología consiste en dejar los residuos vegetales de los cultivos en la superficie del suelo después de la cosecha. Estos residuos forman una cobertura permanente que protege el suelo de los riesgos de la erosión causados por las fuertes lluvias y vientos. Además, ayuda a que la precipitación natural y el agua de riego se infiltren en el suelo de manera efectiva y que se disminuya la pérdida de agua por evaporación. La ausencia del arado también ayuda a evitar la compactación del suelo, permitiendo que el suelo absorba más agua y que las raíces puedan crecer más profundamente en el suelo. Por otra parte, la siembra directa reduce la aparición de malezas y aumenta los procesos biológicos del suelo, conservando e incluso mejorando la presencia de materia orgánica, microorganismos y nutrientes esenciales como el nitrógeno y fósforo, entre otros.  

 

La combinación de estas mejorías resultan en significantes reducciones en los costos de producción debido a un menor uso de insumos, principalmente combustible, fertilizantes y pesticidas, y a un mayor rendimiento de los cultivos, lo cual resulta en un aumento en la rentabilidad de nuestras tierras. Desde un punto de vista operativo, la siembra directa facilita las condiciones para llevar a cabo la mayor parte de las operaciones agrícolas  tales como la siembra, la pulverización y la cosecha, lo que mejora el desarrollo de las operaciones a gran escala y en especial la probabilidad de sembrar cada cultivo en su momento óptimo.

 

 

  • Rotación de Cultivos

 

La rotación de cultivos consiste en alternar distintos tipos de cultivos, con diferentes necesidades nutritivas, en un mismo lote, durante distintos ciclos estacionales. La rotación de cultivos nos permite controlar la acumulación de malezas nocivas y reducir la incidencia de plagas y enfermedades que ocurren a menudo cuando el mismo cultivo es sembrado de forma continua. La rotación de cultivos también nos permite equilibrar las demandas de fertilidad de diversos cultivos para evitar el agotamiento de los nutrientes del suelo, lo que contribuye a un uso más eficiente de los fertilizantes y un uso sustentable de los herbicidas y pesticidas. La rotación de cultivos resulta en mayores rendimientos y menores costos de producción, proporcionando altas tasas de retorno.

 

Nuestro modelo de rotación de cultivos se adapta a cada una de nuestras regiones agrícolas basadas en las condiciones de clima y suelo. Por ejemplo, en la Pampa Húmeda Argentina, nuestro ciclo de rotación de cultivos de tres años consiste en la siembra de un cultivo de trigo en el primer año, seguido de una soja de doble cultivo en el mismo año, un cultivo de maíz en el segundo año, y un cultivo de soja en el tercer año. En Brasil, perseguimos un ciclo de rotación de cultivos de seis años por el que plantamos la siguiente secuencia de cultivos: maíz, algodón, soja, algodón, soja y algodón.

 

 

  • Doble Siembra

 

La doble siembra es la práctica de producir de forma consecutiva dos cultivos en el mismo terreno en una misma campaña agrícola. El doble cultivo sólo se puede realizar en regiones donde los ciclos de crecimiento son largos, lo cual está determinado principalmente por las condiciones climáticas como la lluvia y la temperatura. El doble cultivo nos permite aumentar la rentabilidad de nuestras tierras, diversificar nuestra producción y el riesgo comercial. Por lo demás mejora la eficiencia operativa a través de una mejor utilización de la maquinaria, el flete, mano de obra y otros recursos, lo que resulta en una dilución de los costos fijos.

 

El doble cultivo también tiene varias ventajas agronómicas importantes. Permite tener los cultivos sobre el suelo por un período de tiempo más largo, que, reforzada por la siembra directa y las prácticas de rotación de cultivos, resulta en la mejora de las propiedades físicas y químicas del suelo en el largo plazo. Por lo tanto, implementamos y adaptamos diferentes sistemas de doble cultivo para cada una de nuestras regiones productivas en Argentina y Uruguay, donde los más comunes son el trigo / soja, trigo / maíz, girasol / soja, maíz / soja y girasol / maíz.

 

 

Almacenamiento y Logística

 

Desde la producción hasta el puerto o el cliente de entrega, tenemos una sólida estructura de logística, la cual nos permite controlar nuestra creciente producción, como también ofrecerle servicios a terceros. Tenemos la flexibilidad para almacenar granos en cualquiera de nuestras cinco instalaciones de almacenamiento y acondicionamiento ubicados estratégicamente cerca de nuestros campos. También utilizamos silo bolsas, que nos permiten almacenar granos en nuestros campos hasta que sea necesario transportarla para su comercialización. El objetivo de nuestra logística y programa de almacenamiento es aumentar la eficiencia de nuestras tareas de acondicionamiento y transporte de cereales, maximizando con eficacia nuestro precio de venta y, en definitiva, nuestra rentabilidad.